Tag Archives: Isco

Ceniza y viento

18 ene

Fue hace mucho tiempo. Pretendía ser futbolista, como casi todos los niños de mi clase. Tendría 8 o 9 años. Nos tocó jugar un domingo de invierno en Medina Sidonia. En mitad de aquel campo de albero lo único que corría era el viento de poniente, levantando unas rachas de polvo que parecía el opening de algún western. El día tenía ceniza en el cielo, como hoy en Getafe. El entrenador, como era habitual, no me sacó hasta que quedaron 10 minutos. Mi padre, desde la grada, me tiró un chaquetón: tanto tiritábamos en el banquillo, expuesto en mitad del ventarrón. Mi equipo empataba y aquello era un sindiós; la pelota volaba descontrolada, los niños chocaban entre sí como impulsados por el baile de San Vito y desde la grada se oían de través las maldiciones de la gente de la sierra, muy fiera y abigarrada en lo suyo. Seguir leyendo

Nacimiento y consolidación de un subgénero

16 ene

El Madrid ha alumbrado un subgénero. A partir de la narrativa tan mitológica de las remontadas, ese constructo edificado en torno al Bernabéu y la Copa de la UEFA en los 80, por la propia sucesión ininterrumpida de acontecimientos que es el fútbol -semejante al cauce de un río; nunca cesa y jamás te bañarás dos veces en el mismo fútbol- ese género se ha chamuscado por las esquinas. Se ha vuelto manido, a un paso del cliché. De modo que hoy ya, podemos decirlo con claridad, tenemos su subgénero: las remontadas fallidas del Madrid. Yo he visto unas cuantas. Todo debió empezar con aquella contra el Zaragoza, en 2006, tras el 6-1 de La Romareda. Ahí se desenterró a Juanito. En balde, por supuesto. Seguir leyendo

Bizantinismos

11 ene

Se dice que mientras los turcos otomanos ponían sitio a Costantinopla, los teólogos del imperio bizantino, aislados del mundo exterior y ajenos al peligro que se cernía sobre su civilización, discutían acerca de cuestiones tan trascendentales para su futuro como el sexo de los ángeles. Se acuñó entonces el término bizantinismo para aludir a debates estériles, de todo punto inútiles y carentes de pragmatismo, o directamente, estúpidos y hueros. El madridismo es una afición insoportable tanto en la derrota como en el éxtasis, sobre todo en lo último. De manera que, como es natural e intrínseco en él, anda ahora enfrascado en el enésimo retruécano gilipollesco: la supuesta futilidad de Gareth Bale y la pretendida rivalidad entre el galés y Cristiano Ronaldo. La cosa, que no pasaría de simple pasatiempo para niños si anduviésemos entre gente seria, se torna grave cuando parte del estadio Santiago Bernabéu anuncia al mundo su nulo criterio pitando a Bale tras una jugada irrelevante en la que no dio la pelota a su compañero. Seguir leyendo

Cita con la doctora Melfi

8 ene

Cada partido contra el Atlético es, y esto nos ha estallado en la cara como la burbuja inmobiliaria, un sufrimiento cainita. No hay una solución estructural, y esto Ancelotti lo sabe. Por eso insiste en lo que, hasta ahora, más probadamente eficaz ha resultado: Marcelo y Alarcón. La fórmula, que en Lisboa adquirió un sesgo mitológico, parece agotada ante la tenacidad de Simeone, ante su persistencia en resistir tendiendo cables de acero entre su defensa y los centrales del Madrid. Pues en eso convierte el Atlético todo ese tramo del césped que va, en perpendicular, desde Godín a Ramos: en una grieta, en una falla, una ciénaga impracticable. El Madrid termina hundiéndose irremediablemente y más sin Modric, el único capaz de batir líneas mirando al frente y llevándose consigo las asociaciones geométricas de Isco y Marcelo. Seguir leyendo

Se nos rompió el amor

5 ene

Mestalla recibió al Madrid con apariencia norcoreana, teniendo razón Jarroson en la apreciación del decorado. Todo tenía un aire muy soviético, coloreado el estadio de negro. El Valencia preparó este partido con ánimo fundacional y eso se notó en el atrezzo y en la actitud desbocada de los jugadores de Nuno. Le hicieron pasillo al Madrid, pero fue un pasillo del que uno como rival puede sentirse orgulloso: todo el campo pitando colérico y los jugadores locales serios; nada que ver con aquella pastelada de 2008 entre el Barcelona de Rijkaard y el Madrid de Schuster. La cosa es que allí donde enfocasen las cámaras había un mensaje en catalán arengando a la nostra bona gent: en las camisetas locales, en la tribuna, en los vomitorios. Seguir leyendo

Por amor

30 nov

Crecimos odiando porque el mundo es un sitio oscuro donde a veces pasan cosas feas. Somos hijos del odio. Llevamos esa marca. Negarlo es estúpido porque todavía nos quedan querencias, como al caballo que se lleva media vida entrando en la misma cuadra todos los días y de repente, una tarde, le cambian el paso. Y el pienso. Pero como Saulo escribió a los corintios, “aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada”. Florentino fichó a un artesano del amor paciente, y Ancelotti ha construido, en año y medio, una fortaleza… Seguir leyendo

Abrir un McDonalds en el delta del Mekong

23 nov

Al minuto 2 de juego, Bale recibió la pelota. Estaba escoradísimo, arrinconado por tres vascos en el córner izquierdo del campo del Éibar. De pronto el galés giró sobre sí mismo como si alguien estuviese manejando su escorzo con un joystick y rebasando a dos marcadores con un caño, adentróse en el área rectificando en el aire, a lo Michael Jordan, en un gesto que tuvo mucho de arrepentimiento velazquiano. La jugada no terminó en gol porque Irureta, el portero local, atajó bien saliendo pronto y dejándole sin hueco para el tiro; de todas formas, Ipurúa ya había visto más fútbol que en sus 67 años de existencia… Seguir leyendo

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