Tuitero Bárcenas

8 Jul

Luis Bárcenas parece uno de esos malos de serie B que atormentan a los ímprobos protagonistas de las tórridas películas de mediopelo con las que Antena 3 lleva años copando la cuota de pantalla de los sábados por la tarde. La pulcritud de su apariencia, y ese repeinado con abundante gomina, le dan un toque de sofisticada vacuidad a su condición de presidiario de alto copete. No tiene ese garbo callejero que anuncia el plebeyo origen de los malos de verdad, ni ese puntito de zafia altivez de los chicos duros del Chicago de los años 20. Bárcenas es la remasterización de Mario Conde. Sin ese halo de juvenil osadía, ni tampoco su fachada de brillante y advenedizo fucker, pero con el mismo emplaste de gelatina en el pelo y, sobre todo, con muchísimo más dinero. Mario Conde también amenazaba con revelar secretos que harían temblar los cimientos de la Sublime Puerta, igual que Bárcenas ahora. De un par de brochazos gruesos, dice Pedrojota que dice Il Tesorero, es capaz de rotular en negro el epitafio de un gobierno. Nada menos. Es probable que estemos asistiendo a momentos que en 10 o 15 años aparecerán en la pequeña pantalla narrados con voces en off en alguna TV Movie de Telecinco, así que si van por la calle sin prisa, procuren sonreír: quién sabe si no hay ya gente grabando planos para el metraje. Bárcenas, como Mario Conde, tendrá, por supuesto, sus tres capítulos de nostálgica gloria wharholiana, cuando ya no sea un molesto incordio para nadie y tenga que mantener su estatus de ángel caído vendiendo sus memorias al mejor postor, guionizando su meteórico ascenso a la cima suiza del dinero en negro, y tuiteándolo todo a tiempo real. Por que en España, aunque nadie lo diga, todo el mundo sabe que Il Tesorero no guarda bajo su manga ninguna carta capaz de aguantar el farol, pero también sabe que sabe lo suficiente, sea válida la redundancia, para huir de una condena demasiado larga. Con lo que en un plazo razonable de tiempo, la memoria de la infamia desaparecerá, y el ciudadano Bárcenas volverá convertido en Tuitero Bárcenas, honorable político, empresario y ex-malo de celuloide, y quizá funde un partido con el que presentarse a algunas elecciones. Dando lecciones de cómo han de hacerse las cosas. Como Mario Conde.

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