Segunda carta a los macabeos

19 May

Dejo para otro día el reverso de la epístola mariana que completaba la correspondencia electoral del Partido Popular para conmigo con una carta de Miguel Arias Cañete, y me ocupo ahora de la segunda. Por orden de llegada, Izquierda Unida Los Verdes, convocatoria por Andalucía ha sido la siguiente formación política en comunicarme sus inquietudes electorales. La firma únicamente el candidato, Willy Meyer, a diferencia de la anterior. Es decir, lo de que Willy Meyer es el autor del texto de tres exiguos párrafos es una suposición mía, puesto que no vienen firmados por nadie. El conjunto epistolar es novedoso en su formato. Si el Partido Popular se dirigió a mí con un A4 canónico, Izquierda Unida lo hace con un papel de reducido tamaño, una especie de A7 desplegable compuesto por dos tiras pegadas entre sí por la parte superior. Uno de esos papeles adjuntos es la lista con todos los nombres de la candidatura. No tiene mayor interés. El principal, desplegable en díptico como digo, consta de un anverso en donde destaca el busto de Willy Meyer -sonriente a medias y por supuesto, sin corbata- con un rótulo rojo en donde se puede leer su dignidad sobreimpresionado en letras blancas. En la porción más grande de la pieza resalta el lema de la coalición: El poder de la gente. Debajo, el logotipo del partido. Contrasta la viveza de colores e imágenes del contenedor propagandístico de IU con la parquedad clásica del Popular.

El poder de la gente (Bonito eslogan: the power of dreams. Hubiera dado igual encabezar esto con un El poder de la lluvia. El poder del pueblo. No, quita, eso suena demasiado a bolchevique, y hemos quedado en que sí pero no. Pero desmenucemos esta ficción colectivizadora. Qué es la gente, a ver. ¿Todos los electores? Ahí también entran los políticos, claro. ¿Todos los electores salvo los políticos? Y de entre ese grupo, ¿la gente también comprende a los que no votan a Izquierda Unida? ¿Es gente el votante socialista? ¿El popular? ¿El de VOX? ¿UPyD? ¿Es gente el que se abstiene? ¿Y el que no vota? Aclárenme quién es el referente concreto de este sujeto global, que vivo sin vivir en mí. ¿Soy gente?

Sabemos que la mayoría estamos (Me cuesta identificar este plural: ¿de modestia, quizás? Me está usted haciendo la trece-catorce, querido Willy. Digo Willy por decir algo, porque la carta, repito, no está firmada, y ya podrían haber tenido el detalle de dirigirse a mí en nombre de alguien. ¿Quizá lo hacen en nombre del pueblo?) pagando injustamente la crisis (mmmmh….la deuda pública aumentó y aumentó y no dejó, ni deja, de aumentar, y no creo que de eso los españoles seamos del todo inoncentes. Por otro lado, la privada ya la están pagando los propios responsables: ¿no conoce usted a nadie que haya quebrado? ¿a nadie que haya tenido que despedir gente y reducir su negocio al máximo? ¿a ningún autónomo que esté hasta el cuello? ¿a nadie enfangado de deudas? Si eso no es “pagar la crisis”, dígame usted, entonces, qué es. Analicemos ahora el adverbio “injustamente”: si yo contraigo una deuda con un banco con el objetivo de pagarme una casa, y no puedo hacer frente finalmente a esa deuda, ¿se puede decir que la casa es mía, si no he terminado de pagarla? ¿es justo, pues, que yo no pague el dinero que debo? Está muy bien que usted nos tome a todos por tontos y nos envuelva en estas falacias emocionales, pero quizá haya que empatizar menos y asumir más las responsabilidades que uno, en plena posesión de su libertad y capacidades, adquiere) y que algunos la están aprovechando para quitarnos derechos que, como pueblo (Huye de quien te habla en nombre del pueblo, de Dios o de la patria, pequeño saltamontes), nos ha costado mucho conseguir. Derecho a un trabajo (Qué quiere decir usted exactamente, explíquese. O mejor, vendas fuera: dígalo claramente, exíjale al Estado que le asegure un puesto de trabajo por el mero hecho de nacer en España, que lo está deseando), a la educación, a la sanidad, a decidir si tener o no hijos (no creo que se conculque ese derecho en la Europa de hoy, honestamente) y a repartir mejor la riqueza que entre todos y todas creamos. (Está muy bien ese todos y todas, no vaya a ser que alguien crea que en Europa sólo trabajan los hombres. Al respecto de la riqueza creada y sin crear tiene usted mucha razón: por ejemplo, un número considerable de quienes ocupan alguna plaza en la administración pública o en alguno de los infinitos tentáculos de Mamá Estado son, desde el punto de vista de la distribución de la riqueza y del PIB nacional, unos entes parasitarios que harían llorar de emoción a los biólogos por la pureza de su comportamiento zoológico)

Quienes tienen cuentas en Suiza (Pero diga quién. Bárcenas, la familia Puyol, Urdangarín, o quién. Ponga nombres a su diatriba, no me sea cobarde: apellide su protesta, su denuncia, no la diluya en ese quienes que a nada le obliga, hombre. Sea gallardo y sostenga su razonamiento), los que sí han vivido por encima de las posibilidades de la gente (¿?), pretenden salir de la crisis a costa de nuestros derechos, nuestros salarios y nuestras pensiones. (Qué bonito le ha quedado. Para esculpirlo en mármol de Macael. Respecto a lo de los derechos, quien más cerca está de destruir las libertades personales en la España de hoy es la gente que como usted pretende subyugar el estatus del ciudadano al colectivo turbio, opaco y amorfo del Pueblo. Por fortuna, aún estamos a salvo. Respeto a lo otro, lo del salario, quizá usted no se de cuenta pero el mundo que heredamos de nuestros padres murió mientras nosotros nos preparábamos para gestionar las riendas. Vamos, que no nos dimos cuenta y nos instruíamos para una cosmovisión que jamás volverá. De esto no tiene la culpa el capitalismo salvaje, ni tampoco Ángela Merkel o los jinetes del Apocalipsis de la Troika y sus pérfidos acólitos que usted visualiza moviendo los hilos dentro del edificio de la Bolsa como los duendecillos jockeys de aquel capítulo de Los Simpson. Pero cómo me sorprendo de su miopía conceptual, si es usted comunista) Pero somos muchos y muchas quienes luchamos por un país diferente. (No se crea que somos tantos)

Si no te resignas (Otro que me tutea. A lo mejor le conocí a usted y a Rajoy en la barra de algún after y les di la mano y volvimos abrazados cantando el Seven Nation Army por el paseo marítimo, y ahora mismo soy incapaz de recordarlo. A lo mejor) a esta situación, si compartes que estos derechos no son concesiones, sino conquistas, votar a IU es una manera de decir alto y claro, aquí y en Europa, que es la hora, que juntos y juntas haremos que la política y la economía sirva a las personas, a la mayoría, al pueblo. (Y de que se es un poco tonto, también es una manera de decirlo alto y claro) 

Estas elecciones europeas, vota por la candidatura de IU. (Ya me iba a entrar la nostalgia del imperativo electoral. Deberían establecer una categoría específica dentro de los manuales lingüísticos, como tiene el condicional periodístico: el imperativo electoral. Vota, tú, merluzo, y mete un poco de ruido por el Pueblo, sacrosanta unidad de Destino)

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