4 de febrero de 1936 (et plus)

4 Feb

Rebuscando entre los archivos digitales de La Vanguardia en su edición del 4 de febrero de 1936, no encontraba nada de particular para ser aquí reseñado: España estaba recorrida de mítines, de punta a punta. Derechas, izquierdas, revolucionarios, contrarrevolucionarios…el ambiente, como es obvio, señalaba la gravedad de los sufragios que se avecinaban. Cuando no soy capaz de hallar nada singular en los periódicos de antaño, acudo a los de hogaño, con la esperanza de que la actualidad me ofrezca carne fresca con la que rescatar algún comentario. Hoy he tenido suerte. Resulta que, si antes los actos pre y electorales propiamente dichos, eran en sí mismos una cosa digna de prepararse debidamente, eligiendo para ello lugares emblemáticos o de marcado prestigio cultural como grandes cines, teatros o auditorios escogidos por su reputación y capacidad, hoy todo ha cambiado. La sociedad moderna, absolutamente modulada por el 2.0, tiene en la inmediatez y la imagen sus dos aliados principales con los que enmascarar el lacerante déficit de muchos de sus miembros a la hora de elaborar discursos o tan siquiera speechs convincentes. Soy un enemigo declarado de esas técnicas de “pitch”, como se dice ahora: esa aberración de hablar rápido, de contar el proyecto de tu vida en medio minuto; de largar una construcción retórica (per sé, una obra de orfebrería intelectual, no una hamburguesa de McDonalds) a toda leche como si el matiz, la frase subyugada, la explicación razonada o la exposición ciceroniana de las ideas no le importase a nadie. Pues bien, hoy se ha llegado al punto de que una candidata a las elecciones explica su programa en medio de una cocina, mientras condimenta un puchero. Grabándose en vídeo.

Ayer, era esto:

Intensa propaganda electoral en todas las provincias

Discursos de los señores Calvo Sotelo, Cirilo Ríos y Largo Caballero

La actividad electoral del Sr. Calvo Sotelo

La Coruña, 3.

En los teatros Rosalía de Castro y Linares Rivas, se celebró el domingo un acto de propaganda electoral organizado por Renovación Española. El marqués de Figueroa hizo la presentación del Señor Calvo Sotelo quien comenzó por recordar que es la cuarta  vez que habla en el Teatro Rosalía de Castro y afirmando que hoy sigue siendo lo que era, lo que es y lo que será.

(…)

Acto del Frente Popular. Discurso del señor Largo Caballero 

Valencia, 3.

Organizado por la Federación Socialista se verificó en el Teatro Apolo un acto del Frente Popular, en el que intervino don Francisco Largo Caballero. El acto se retransmitió a los Cines Coliseum, Popular Cinema y Patronato Musical de los poblados marítimos.

Hoy, es esto, según la nota de El Mundo en su edición de Andalucía:

La aspirante a secretaria general de Podemos en Andalucía y a candidata a presidenta de la Junta, Teresa Rodríguez, ha hecho este lunes campaña electoral desde la cocina de su casa.

Las dos primeras noticias, de las que he extraído sus párrafos de encabezamiento, contienen verbos como estos: presidir, analizar, propugnar, estudiar, agregar, anunciar. La segunda, estos: utilizar, mostrar, ironizar, explicar y el sintagma fabuloso de crear opinión. La diferencia es evidente y el desarrollo de una explicación sería del todo fútil. Desde los 30 hasta hoy, segunda década del siglo XXI, la política, en su estadio más beligerante -por adjetivarlo de alguna manera- que es el electoral, ha sufrido un desplazamiento: del teatro (o cine, que para el caso es lo mismo. Primero fue el teatro y luego el cine, y el segundo nació a imitación del primero) a la calle, y de la calle, al parecer, se está moviendo nuevamente hacia el ágora pública que es Internet (en su instrumento más potente y expansivo, YouTube). Es interesante este fenómeno, por lo que nos cuenta de manera subsidiaria: en los años 30, el ejercicio de lo público, o su pretensión, en todo caso el empeño por representar la voz del conciudadano, se tomaba como una actividad seria y respetable. Se acudía al cine o al teatro, a la platea, a escuchar a un orador, no a un papagayo con una cámara; hasta el más mísero de los trabajadores del campo se ponía la mejor prenda que tenía para salir a la calle (cubriéndose la cabeza con lo que tuviera, gorra o sombrero, por más raída que estuviese. Considero que el descubrimiento globalizado de la cabeza de las personas es uno de los síntomas más evidentes del declive moral de Occidente) y los políticos, en tanto que tribunos de la plebe, procuraban respetar a sus oyentes. En verbo y en obra.

Hoy se tutea; y más que eso, el uso de la primera persona del singular y del plural no es que sea algo consuetudinario, establecido, una convención de los tiempos modernos: ¡es que son siglas!

Et plus

Sirva esto como pequeño homenaje a Moath, a Kenji, a tantos hombres y mujeres asesinados por esa horda infame y teocrática del Estado Islámico. A todos ellos, a todas ellas, martirizados de las más inhumanas formas, el minúsculo pero sólido recuerdo de este escriba sentado que todo lo que puede hacer es escribir. Y recordarles.

B88pid-IYAAmott

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