02-01-16

2 Ene

Pretendo empezar aquí un diario. O un dietario. La periodicidad dependerá, como todo, de las ganas. Tengo un largo historial de cosas inacabadas, que son como fracasos flotando en suspensión por el espacio. Mantendré un diálogo con la pared. Últimamente, es la única que me escucha. Quiero que sea conciso y breve, aunque uno no controla casi nunca lo que quiere. Hoy el cielo está nublado. El sol brilla a intervalos. No está en mi intención salir de casa hasta el lunes. Está cargando el primer capítulo de la 2ª temporada de Borgen. Prosigo con la lectura de La República, un libro que me compré hace 15 años en un mercadillo. Cuando aún era más ingenuo y más nonchalanteur que ahora. Discernir entre qué es un hombre bueno y cuán más provechoso es serlo malo, me ha cortado el estómago. Teniendo en cuenta que acumulo en 2016 casi treinta ofertas de trabajo aplicadas en LinkedIn, Jobsandtalent e Infojobs, que no me serán de provecho alguno. Es preciso no desalentarse, dice Adimanto. Es difícil darle la razón. Sigan con salud.

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