10-06-16

10 Jun

La gran mierda electoral ya está sobre la mesa. Los moscones zumban en torno, ansiando tomar su parte. He decidido que no voy a votar. Entre los necios, los frívolos, los presuntuosos y los bellacos, todos mediocres, todos pequeños como una de esas motas de polvo que ensucian las botas arrancándonos un imperceptible quejido de hosquedad, pero que nos da pereza agacharnos para limpiar; entre todos ellos, me quedo conmigo. Tan necio, frívolo y bellaco como los demás, igualmente mediocre, pero al menos, dueño de mí mismo. El otro día me llamaron haragán por ser abstencionista. El zeitgeist del tiempo que me ha tocado vivir me declara la guerra al salir a la calle, al doblar la esquina, al abrir un periódico, al encender el televisor, incluso al acostarme en mi cama: siempre ladran los perros, siempre gritan los hijos siniestros de los siniestros vecinos.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: