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Noviembre. 22.

22 Nov

Noviembre es un tránsito tétrico y agotador. Es como un viaje en autobús interminable, una plancha de plomo entremetida entre el final del verano y la Navidad. Entre esas dos alegrías, un parpadeo febril, trémulo, de una insanidad emocional que abruma porque no puede uno deshacerse de ello. Sigue leyendo

El depravado círculo de la sangre

16 Nov

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Pasadas las 9 y media de la noche del 5 de marzo de 1953, Stalin, postrado en una especie de coma por una apoplejía en el salón de su dacha favorita, la de Kuntsevo, en los arrabales de Moscú, comenzó a boquear. “Tenía el rostro descolorido, sus rasgos eran irreconocibles. Literalmente se asfixió mientras nosotros estábamos allí mirando. Su agonía fue terrible…En el último momento, abrió los ojos. Fue una mirada espantosa, de locura o de rabia, y estaba llena de miedo a la muerte”. Sigue leyendo

Aquel que nos gobernó, que era tan bueno

14 Nov

Suele ocurrir que el pasado más o menos lejano se nos proyecta como una idealización, sobre todo si contrasta con un presente farragoso y gris o se le opone un precedente inmediato grotesco. Lo observo cada vez que se menciona, en público o en privado, a José María Aznar. Sigue leyendo

Tierra muerta

8 Nov

Sobre el velador de mármol, que llevaba toda la vida en el patio y que el resto del año servía para que tomase el vermutito, tradición inamovible que seguía conservando desde Madrid, Sigue leyendo

Ser francés

6 Nov

De un tiempo a esta parte sospecho cuál es la verdadera pulsión del catalanismo. Tiene que ver con eso que ha dado en llamarse (y explotarse propagandísticamente por el Partido Popular) “hispanofobia”, aunque no del todo: no dejan de ser una parte sustancial de España, y sería algo así como que mi brazo, de poder hablar, abominase del resto de mi cuerpo. Pero sí, atisbo que el catalanista convencido en el fondo desea ser francés. Ítem más, que ya se creen los franceses de España. Sigue leyendo

La existencia de Dios

3 Nov

Guénrij Grigorievich Yagoda fue uno de los jefes de la NKVD, la vieja Cheka que terminó rebautizándose con el paso de los años con el nombre de KGB. Sucesor de Dzerzhinski, el fundador, se empleó en su cargo con la sanguinaria tenacidad habitual entre la depravada corte bolchevique de Stalin. Era, naturalmente, ateo, como todos aquellos asesinos que sustituyeron al Dios secular por la fe mística, y semejante al catarismo medieval, del bolchevismo. Sin embargo dejó para la posteridad una nota interesante, sobre todo para quienes como el que escribe curiosean en torno a los momentos finales de los individuos y sus reacciones. Sigue leyendo

72 horas de la nueva república

30 Oct

A lo largo de este fin de semana me he acordado mucho de un texto que leí hace tiempo de Manuel Chaves Nogales. Sigue leyendo

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