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Vida de los zares

24 Feb

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Cuenta Simon Sebag Montefiore al final de su libro que Stalin siempre se comparó con la dinastía Romanov, incluso nada más conquistar Berlín en 1945. Citando sus propias palabras cuando se hallaba en plena carrera hacia el poder absoluto en la Rusia soviética, “el pueblo necesita un zar. Durante siglos el pueblo de Rusia ha estado bajo el poder de un zar. El pueblo ruso es zarista…está acostumbrado a que una sola persona sea la que manda. Y ahora debe haber un solo jefe”. Seguir leyendo

Gogol, o el cinismo mágico

3 Nov

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Todo el mundo, al hablar de Rusia, o de la novela rusa, piensa: Tolstoi, Dostoievski. Naturalmente, los dos colosos no sólo se vienen a la mente de cualquiera en una charla sobre literatura. Son, así mismo, estandartes inevitables de la cultura europea y universal, y emblemas sinecdóticos de lo ruso. Si el siglo XIX fue fecundo en algo, fue en novelas. El género creció, se expandió, se inventó de nuevo, alcanzó la cota más alta de excelencia, y todo porque, como es obvio, se sucedieron en Francia, Gran Bretaña y Rusia las vidas de los autores más excepcionales de la literatura de ficción: Hugo, Balzac, Stendhal, Dumas, Flaubert, Zola, los citados Tolstoi y Dostoievski, Dickens, Poe en América, Kafka más tarde, en Centroeuropa. No obstante, el caso ruso es paradigmático. A medida que se derrumbaba el insostenible ecosistema social del país, las letras rusas brillaron con un fulgor comparable al del Siglo de Oro español. La analogía con la España de los Austrias es procedente, puesto que la decadencia general, interestamental, política, de las dos naciones, fue quizá el sustrato que fertilizó la tierra que estos genios necesitaban para desarrollar su talento. Sin embargo, hoy día, aquí en España, ¿quién conoce lo que hubo antes de Tolstoi y Dostoievski? ¿Quién los lee? Antes de Zeus fue Urano. Antes de Fiodor y de León, vino, entre otros y sobre todo, Gogol. Seguir leyendo

Un español en la guerra de Francia

5 Oct

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Cuando Francia le declaró la guerra a Alemania y ordenó, el domingo 15 de agosto de 1914, la movilización general de “tout Français soumis aux obligations militaires doit, sous peine d´etre puni avec toute la rigueur des lois” (tal y como rezaba la célebre Orden de Movilización General que hoy venden en el Arco del Triunfo y en la Torre Eiffel como souvenir, en forma de cuartilla) Agustí Calvet estaba allí. Estudiando filosofía en la Sorbona y viviendo en una pensión, la de Madame Durieux, ubicada en una plaza cuyo nombre retumbaba germánicamente: de Fürstenberg, en el corazón de Saint-Germain-des-Prés. Tenía 27 años, y la Gran Guerra, aquella “convulsión incalculable” que él compararía luego con el Diluvio Universal, lo cambió también a él; de licenciado en Filosofía y Letras con aspiraciones de erudito y académico, a periodista bajo el pseudónimo de Gaziel.  Seguir leyendo

Tolstoi, el patriarca

18 Ago

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En 1928, Stefan Zweig pasó dos semanas en Rusia, descritas luego en su Viaje a Rusia. Visitó Yásnaia Poliana, la hacienda de Tula, en la Rusia europea, donde nació y murió Tolstoi, y donde el gran hombre yace “en un claro del bosque”, como dejó escrito. Zweig describió su tumba como lo más grandioso e impresionante que había visto en Rusia. Seguir leyendo

El mosaico de Lampedusa

4 Jun

El Gatopardo

Giuseppe Tomasi di Lampedusa, según lo que se sabe de su vida, fue un hombre oscuro. Escribió un libro, apenas un haz de relatos, otros textos sobre sí mismo y sobre Stendhal. Seguir leyendo

Victor Hugo, o querer escribirlo todo

20 May

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“Tenemos un deber más elevado: trabajar en pro del alma humana; defender el verdadero misterio contra el falso milagro; adorar lo incomprensible y rechazar lo absurdo; no admitir en materia de cosas inexplicables más de lo necesario; purificar la creencia; barrer las supersticiones de la religión; limpiar de gusanos a Dios”. Seguir leyendo

La felicidad del mezzo termine

11 May

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Hay hombres, a lo largo de la Historia, cuyas vidas determinan el sino de sus épocas. Delimitan siglos, configuran eras, sirven a los historiadores para trazar rayas: hasta aquí una cosa, a partir de él, otra. Hay otros, en cambio, cuyas vidas sirven para explicarlas, para darles un sentido general, digamos, ontológico. La de Epicuro es una de ellas. Seguir leyendo

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