Tag Archives: Elecciones

Tres minutos largos de un futuro espléndido

8 May

Venció Emmanuel Macron en la segunda vuelta, y será el Presidente número 25 de la República Francesa, octavo desde que se instauró la quinta edición de la misma. Mientras que en España lo usual es, desde los años 80, que el Jefe del Gobierno electo bote y haga muecas en el balcón de la sede de su partido acompañado de su mujer y de su corte, a menudo algo achispada, con profusión de banderitas del partido y de cánticos burlescos dirigidos a las facciones contrarias, Macron elevó la comunicación política con una lección de maestro. Sigue leyendo

Se acabó el correo electoral: última carta

21 Mar

Acabo con el Partido Andalucista mi serie sobre la propaganda epistolar en campaña electoral. No reseño ni la de Ciudadanos, ni la de Podemos, ni la de VOX ni la de cualquier otro, puesto que a mi casa sólo han llegado las aquí descritas. Elijo para terminar la del PA puesto que es un partido entrañable, como todo el nacionalismo andaluz. El andalucismo es, quizá, el nacionalismo al que le cortaron las garras, si lo comparamos con otros nacionalismos españoles y extranjeros. Sigue leyendo

Correo electoral: la tercera carta

18 Mar

Quiero ser breve, en esta ocasión. Describiré ahora la tercera de las cartas propagandísticas que han llegado a mi casa: la de Izquierda Unida, la tercera fuerza parlamentaria desde 2012 en Sevilla. Izquierda Unida ha participado en el gobierno de la Junta desde esa fecha, formando coalición con la segunda de esas fuerzas parlamentarias, la socialista; de modo que el pacto de izquierdas resultante es el que ha venido rigiendo la comunidad autónoma. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no de manera satisfactoria, puesto que apenas dos años y medio después de la formación de dicha alianza, la presidenta de la Junta de Andalucía (Susana Díaz) decidió disolverla y convocar otra vez elecciones legislativas.  Sigue leyendo

Correo electoral: la segunda carta

17 Mar

En esta serie en la que vengo analizando la propaganda electoral, en su forma epistolar, de las elecciones autonómicas andaluzas del próximo 22 de marzo, procedo hoy a analizar la socialista. Tengo que decir que siempre aguardo con especial delectación la carta del PSOE, puesto que este partido ha sido, históricamente -al menos en Andalucía- el que más ha cuidado el diseño, la estructura y el continente, en definitiva, de este tipo de comunicaciones. En la creencia, supongo, de que el medio, cualquiera que éste sea, también es el mensaje.  Sigue leyendo

Comienza la campaña electoral: ha llegado el correo

10 Mar

Me proponía escribir sobre una cuestión y, miren ustedes por dónde, he terminado escribiendo de otra: justo al abrir la pestaña de escritura para publicar una nueva entrada en esta página, recibo la primera correspondencia electoral. El año pasado ya describí someramente las cartas que PP, PSOE, UPyD e IU nos enviaron a nosotros, los ciudadanos, con motivo de las elecciones al Parlamento europeo. En diez días mal contados acaecerán las elecciones al Parlamento de Andalucía. Procedo con la primera de estas cartas, no sin añadir previamente que en pleno siglo XXI, la propaganda epistolar, como la pega de carteles, me parece ridícula, desfasada y obsoleta. Sigue leyendo

18 de febrero de 1936

18 Feb

La Vanguardia del 18 de febrero de 1936 venía cargada de resultados electorales. No me interesan. Quiero destacar dos notas breves. Ambas, por su contenido: la primera, por novedoso, y la segunda, ay, por curiosidad: Sigue leyendo

Necrológicas

12 Sep

Hace unos días murió Emilio Botín. Leyendo, a lo largo de las siguientes jornadas, algunos tuits, y oyendo varias declaraciones en radio y televisión, recordé un cartel (más bien, pegatina) que abundó mucho por las calles durante la campaña electoral previa a las elecciones al Europarlamento del pasado mes de mayo:

echarlos

Obviando alguna circunstancia, digamos, estética -la ortografía, sin ese signo de apertura en la exclamación, es tan reveladora-, la alegoría de la ilustración inunda de ternura mi sentido crítico: la metáfora (políticos mafiosos, jugando al póker con la soberanía popular y al lado, inevitable, Emilio Botín de dealer, con el dinero, continuando con la suposición argumental del conjunto, de los pobres y estafados españoles, prístinos y limpios de toda responsabilidad) es tan pueril, tan inocente, tan de transición adolescente de colegio de curas a instituto público, que no puede mover sino a la condescendencia.

La indulgencia, no obstante, se evapora cuando uno marcha a los perfiles personales de ciertos y destacados miembros del -bauticémoslo- frentepopulismo político nacional. Me estoy refiriendo, por ejemplo, al diputado Alberto Garzón, al eurodiputado Pablo Iglesias, a la activista (¡cuánta vileza, política y socialmente aceptada, contextualmente admitida como noble, contiene este eufemismo!) Ada Colau, al sindicalista Diego Cañamero y a la socialista Beatriz Talegón. Me van a permitir la licencia, pero a estos nombres, y a muchos más, los considero, si no autores, sí responsables intelectuales del subtexto colegido del dibujo panfletario de arriba: son quienes llevan años sosteniendo este mensaje, amplificándolo, manufacturándolo declaración tras declaración, tuit tras tuit, artículo tras artículo (latido a latido, uniendo aquí con el cholismo, tan cercano a esto en la demagógica simplicidad del eslogan).

Fui al perfil de esta gente, en resumen, con el propósito de averiguar qué habían dicho respecto de la muerte de una de las figuras más destacadas de todo su agitprop: el banquero dealer de voluntades, el corruptor de niños y ancianos, el icono absoluto de todo el Mal terrenal que estos redentores del género humano pretenden erradicar el día del Advenimiento Final. Empecemos por Ada Colau, la activista: 

Ada Colau 1

Ada Colau 2

Ada Colau 3

Cada uno, por supuesto, es completamente libre de sentir pena o alegría por la vida y la muerte de otras personas. Estoy de acuerdo, además, en que el trámite de morirse no absuelve a nadie de la naturaleza de sus actos en vida. Me encuentro, no obstante, con que todas las causas judiciales abiertas contra Emilio Botín a lo largo de su vida (todas referentes a supuestas evasiones fiscales y herencias no declaradas a la Hacienda española) fueron, en su momento, archivadas, mediando devoluciones multimillonarias, etcétera. Nada que decir, así, al tercer tuit. El primero termina con esto: “Llorar la muerte de un banquero”. Es una perífrasis que, así dicha como coletilla al final del tuit, parece escupida, con ira. La ira también es libre, así que nada que objetar: cada uno llora lo que le apetece. Vayamos al segundo tuit, que es donde está el intríngulis: Colau afirma que Botín -y sus “secuaces”-estafó a “miles de familias”. Secuaz es una palabra dura: se le dice secuaz al compañero de Billy El Niño. Convendría hablar de las miles de familias estafadas pero entonces tendría que extenderme demasiado. 

Pasemos ahora al diputado Garzón:

Agarzon 1 Agarzon 2

Empecemos por el segundo tuit. Alude a la condición simbólica de Botín. Esto es muy común en los representantes del frentepopulismo español: no hay hombres, sino ideas. Conceptos. La deshumanización de la persona que está detrás de esa particularidad icónica, es evidente. Un hombre tiene familia, aficiones, también miserias y alegrías. Tiene una cotidianeidad, come dos veces por semana en casa de sus padres, va los domingos a misa o al fútbol con sus hijos. Una idea, un símbolo, en cambio, no respira ni siente, ni padece. Tampoco se equivoca, en su abstracción: es un símbolo 24/7. Por lo tanto, al ser algo etéreo, es fácilmente manipulable y también, claro, culpable: del pecado que se quiera. Botín “mandaba”, según Garzón, puesto que era un “símbolo” del sistema. Es complicado insultar a un hombre. Por Internet, quizá, no tanto. A la cara sí. Decirle hijo de puta, mirándole a los ojos, de tú a tú, no es sencillo: requiere agallas, requiere proximidad, cercanía. A un símbolo, en cambio, resulta fácil hacerle de todo. Y si el hombre-símbolo está muerto, todavía más. Se infiere del primer tuit que no procede hacer loa de “un símbolo” remarcando su identidad personal y los logros materiales inherentes a ella. No sé quién ha escrito el artículo aludido en dicho tuit: supongo que “la mayor parte de la prensa” es algo así como un autor colectivo malvado cuya pluma se marchita ante el poder (“¡los que mandan!”) y se envalentona con “el pueblo” (¿la turba?). ¿Quién será ese ente? ¿Un brazo invisible? Otra característica de la gente como Alberto Garzón, es que no sólo aplican criterios políticos negativos -lógica de perseguido, dialéctica de la clandestinidad. Él, que es diputado en Cortes, jé- sino que, también, son hijos de la sinécdoque devastadora: “la mayor parte de la prensa piensa que”.

Diego Cañamero, secretario general del Sindicato Andaluz de Trabajadores:

Cañamero

Es encomiable la vindicación literaria de Jorge Manrique: la muerte nos iguala, etcétera. Nótese, luego, la contraposición de imágenes: el cadáver de Botín (de nuevo, símbolo. Ese “algunos”, definitivo) amortajado en lino blanco, coronado como un papa (¡otra vez Manrique!), y ese desharrapado “echado” de su hogar. Echar es un verbo revelador: es hacer salir a alguien, generalmente por la fuerza, con violencia o contra su voluntad, de alguna parte. De “su casa”, concretamente, según Cañamero. Mi padre me enseñó siempre que, hasta que uno no abona la última letra de pago de una hipoteca, “tu casa no es tuya, es del banco”. Mi padre nunca estudió Derecho pero siempre tuvo muy claro lo que comentábamos arriba de la responsabilidad patrimonial.

Ahora viene Pablo Iglesias, el flamante eurodiputado por Podemos:

Iglesias

El segundo tuit (primero en realidad, cronológicamente), empieza con una educación y una caballerosidad no halladas en los precedentes. Viene luego, claro, el “sin embargo”, que introduce el mensaje. Estos hombres políticos siempre lo dicen todo con un mensaje. Debe ser tan cansado. ¡La Revolución no permite banalidades! “Botín (…) ha representado el excesivo poder político y económico de la banca en España”. ¿Se referirá a los consejos de administración de las cajas, donde pacían alegremente políticos de todos los colores, incluidos también representantes de los ahora constituidos en Frente Popular redentor?

Terminamos con Beatriz Talegón, de profesión, la medra:

Talegón

“No hay Botín que cien años dure”. El símbolo, de nuevo. Es el símbolo como decía Baroja que era la novela: un cajón de sastre donde cabe cualquier cosa. Como el pan ese que anuncian en la tele: aguanta lo que le eches. Botín, qué duda cabe, adquirió antes de su muerte una dimensión estratosférica como símbolo: ese “tanta paz lleve como nos deja” lo esclarece extraordinariamente. El segundo tuit (primero aquí), es aún mejor. “No me alegro de la muerte de nadie…pero”. ¡Ahí está, lo mejor casi siempre llega al final! El pero. La adversativa maravillosa. La marca de agua que distingue a los miserables.

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