Tag Archives: Reino Unido

Los perros de la guerra

6 Mar

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1990. Margaret Thatcher abandona el 10 de Downing Street. Comienza una nueva era en la política británica. Como sucede con todos los temblores, seísmos, desequilibrios y cambios abruptos, el poder se desliza caprichoso por entre las manos de los aspirantes. Es un momento de oportunidades, de liderazgos efímeros, de transiciones. En todas las revoluciones existe una vanguardia que promueve el estallido y avanza contra la guardia de Las Tullerías. Sin embargo, esta primera mesnada muere segada por la violencia de su propia fuerza. El cementerio está lleno de quienes hacen triunfar las revoluciones; los que acuden de inmediato a ponerles flores en sus tumbas son quienes recogen la fruta madura, quienes las gobiernan. Francis Urquarth, el protagonista del primer House of Cards, el británico, es uno de estos recolectores. Seguir leyendo

La increíble vida de Manolis Glezos (I)

11 Nov

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Los tiempos turbulentos suelen ser prolíficos en héroes y mártires, en contraposición con la aburrida serenidad de los tiempos de paz. Es, stricto sensu, la diferencia fundamental entre la paz y la guerra, entre el orden y el caos: entre la democracia y la revolución. La famosa frase atribuida a Churchill de que democracia significa que si a las seis de la mañana llaman a tu puerta, sepas que es el lechero, cobra sentido absoluto trazando la comparación con épocas tan recientes todavía como los años 30 del siglo XX europeo, el campo más fértil de la Historia de la Humanidad, por acumulación númerica masiva, para monstruos, sátrapas, mártires y héores. Uno de estos hombres trágicos arquetípicos fue Manolis Glezos, quien aún vive: Bertolt Brecht los denomina “hombres imprescindibles”, y lo cierto es que su historia puede merecer, si no un capítulo de las Vidas de Plutarco, al menos algunas páginas de las Noches áticas de Aulo Gelio. Manolis Glezos trepó la Acrópolis y descolgó la bandera de la Alemania nazi de lo alto de la gran colina ateniense; luego tuvo la vida de Churchill justamente en sus manos, un par de años después. Su trayectoria vital es la de su pequeño y simbólico país durante el siglo XX.

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Fútbol antiguo: el Asturias (I)

16 Dic

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Los albores del fútbol moderno están llenos de historias extraordinarias. Una de las menos conocidas en España es la del Asturias. En el intermezzo entre el crepúsculo del deporte amateur y la expansión del profesionalismo, florecieron entidades que han dejado su huella en la Historia. Unas grandes, otras pequeñas. La huella del Asturias no es menor. Fue el primer campeón del fútbol profesional mexicano, y todavía es el club con más triunfos en la hoy conocida como Copa México. Su rivalidad con otro de estos protagonistas de la infancia romántica del balompié, el España, es aún recordada en el país norteamericano, y fue el embrión de la sociedad cultural hoy conocida en la vieja Tenochtitlán como Centro Asturiano de México. Seguir leyendo

Sobre Gibraltar

27 Ago

Cíclicamente, Gibraltar salta a la palestra informativa de los españoles. Conflictos aduaneros, beligerancia entre los marineros del Campo de Gibraltar y la policía británica, etcétera. Nada que no hayamos visto antes y, sobre todo, nada que no vayamos a ver en el futuro. No sé qué ha pasado ahora en Gibraltar, y honestamente, me da lo mismo. Lo he oído de refilón en el telediario de por la mañana, y he encontrado así la oportunidad ideal para venir aquí a hablar de mi libro. Seguir leyendo

Esperando a Grouchy

23 Jun

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La tendremos, dijo Napoleón el 18 de junio de 1815 por la mañana, al ver desde Le Caillou que ninguno de los 60 mil soldados de la coalición comandada por Wellington se había movido de su sitio desde Hougomount hasta Papelotte. Y la tuvieron, naturalmente. Seguir leyendo

Duro de serie B

7 Ago

Todos los gobiernos de la democracia han azuzado el espantajo de Gibraltar cada vez que sus índices de popularidad asomaban por Liliput. Detrás del espantapájaros vestido de rojigualda que nuestros políticos agitan cada cierto tiempo, muy fuerte y con mucho algarazo, viene una procesión de figurantes que parecen sacados de una película de Berlanga. Yo no sé dónde se esconde tanto patriota entre medias, cuando Gibraltar deja de ser el destino histórico de nuestra nación y desaparece de la actualidad mediática española. Si no llega a ser por los recientes éxitos de la selección nacional de fútbol, hubiese creído que toda esa pulsión nacionalista no es más que una legión de extras sacados de algún estudio cinematográfico, a 50 euros el día de españolía ardorosa. Son entrañables. La zona límbica del demiurgo colectivo español tiene todavía un sensor que se activa cada vez que el nombre de Gibraltar resuena por alguno de sus recodos. Somos como un vitorino al que le agitan un trapo rojo delante de los ojillos miopes: allá vamos, embistiendo atolondrados, como si del ¡Gibraltar, español! que farfullamos a boca llena, casi ahogándonos de la rabia, dependiese la última carga de la brigada de caballería que salvará nuestro honor como país. Honor que parece importarnos más bien poco cuando otras cuestiones despejan el horizonte y nos acercan la realpolitik patria, nuestra liga, que diría un entrenador cagón de equipo de provincias. Entonces no nos enervamos, y la hidalguía de telediario que nos hincha la vena y saca al Cid que todos llevamos dentro se hace, de pronto, arteria huidiza de heroinómano. Somos muy facilones. Rajoy se ha puesto a mirar muy serio y muy ceñudo hacia el Peñón, como queriendo infundir de golpe todo el respeto que España se ha ido dejando, como harapos de un antiguo y lustroso uniforme de paseo lleno de charreteras mohosas, colgado por cada una de las aristas de la roca gibraltareña. A quién pretendemos engañar, Mariano. A estas alturas de la película. La pose de duro, malote de serie B, del Gobierno -aun teniendo razón en sus reclamaciones- llega con un par de siglos de retraso: la cofradía de piratas hermanados en la turbiedad del lodazal fiscal que anida bajo la Union Jack en las aguas del Estrecho no tiene más que echar un vistazo por encima de la verja para partirse el culo con todos nosotros.

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