Tag Archives: Susana Díaz

Vida de políticos: Díaz Pacheco

28 Mar

Al hilo de la noticia que saltó ante mis ojos ayer, en Twitter, acerca de la directora del Observatorio de Salud Pública de Cantabria (ente sufragado por la Consejería de Sanidad del Gobierno autonómico cántabro), la miembro de las Juventudes Socialistas cántabras Estela Goicoechea, he decidido probar, en una suerte de experimento informal, mi hipótesis: que la Constitución española propicia, por su naturaleza, un sistema de representación colonizado por los apparatchiks. Voy a empezar, ya que la tengo a mano, con la Presidente del Gobierno autonómico andaluz, y ahora candidata a la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español, Susana Díaz Pacheco.  Seguir leyendo

Correo electoral: la segunda carta

17 Mar

En esta serie en la que vengo analizando la propaganda electoral, en su forma epistolar, de las elecciones autonómicas andaluzas del próximo 22 de marzo, procedo hoy a analizar la socialista. Tengo que decir que siempre aguardo con especial delectación la carta del PSOE, puesto que este partido ha sido, históricamente -al menos en Andalucía- el que más ha cuidado el diseño, la estructura y el continente, en definitiva, de este tipo de comunicaciones. En la creencia, supongo, de que el medio, cualquiera que éste sea, también es el mensaje.  Seguir leyendo

5 de febrero de 1936

5 Feb

Hoy tengo que reseñar aquí un comentario editorial de ABC de Sevilla del día 5 de febrero de 1936. Está firmado por W. Fernández Flórez. Es un poco largo, me van a disculpar. Seguro que lo entienden. ¡Es tan, tan actual! Cuando se habla del deterioro de la condición política, del lamentable espectáculo que ofrecen candidatos y figuras públicas sin la más mínima talla moral e intelectual disputándose cargos tan graves como los de diputado en Cortes, senador, escaños parlamentarios regionales o carteras ministeriales, se dice: hoy no hay políticos como antes; hoy sólo hay trepas, lameculos, tragasables, abrazafarolas y chupatintas. Se alude a ese “antes” como a una suerte de Arcadia remota y feliz donde los gobernantes eran gente recia y bien constituida, digna de las prebendas públicas a las que aspiraban. Bueno, pues quiero que lean esto:  Seguir leyendo

2 de febrero de 1936

2 Feb

Hay paralelismos excitantes entre el año de 1936 y el año de 2015. Podemos comprobarlo confrontando las portadas de la información nacional de, por ejemplo, La Vanguardia del domingo 2 de febrero de 1936, y la del mismo periódico hoy, 2 de febrero de 2015. 79 años después, España afronta unos comicios genesíacos en los que se dirimen dos cosmovisiones enfrentadas: la democracia, representada por sus frágiles y manifiestamente mejorables defensores socialdemócratas, centristas y democristianos; y los paladines del estatismo, esa nueva vestidura ambigua y grisácea, Seguir leyendo

Discurso del chamán a la tribu

30 Dic

Desde la alcazaba de Almería, quién sabe si como metáfora sutil de su condición de ciudadela amurallada en la cumbre del socialismo español, Susana Díaz amenizó la cena de ayer de los andaluces que sintonizaban Canal Sur en ese momento. Como todo el mundo sabe, el target decisivo de la televisión pública de la Junta lo constituyen hombres y mujeres comprendidos en esa franja de edad entre los 40 y 85; de ahí, posiblemente, la solemnidad institucional de hacer sonar el himno al principio (ese himno horrísono, cacofónico, inventado por Blas Infante y sacralizado desde los 80 como poco menos que La Marsellesa andaluza) y el cartelito hecho con el Word Art anunciando el discurso con cutre pompa. Susana iba de negro. Su efigie oscura contrastaba con la lechosidad artificial del patio de armas de la alcazaba, iluminada como si fuera un quirófano reflectando en la negrura de la noche almeriense. Seguir leyendo

Propósitos de Año Nuevo

30 Dic

El 30 de diciembre de 2013, Susana Díaz emitió urbi et orbe un discurso de fin de año. A la manera tradicional del Jefe del Estado, la Junta venía haciendo esto desde hacía algunos años. Bajo el engolado índice de mensaje institucional de Fin de Año, la presidenta de la Junta de Andalucía apareció en el Patio de los Leones de la Alhambra granadina de pie, quién sabe si para demostrar que, efectivamente, el movimiento se demuestra andando. Seguir leyendo

La segunda modernización

29 Ago

Como la crónica de una muerte anunciada, hace dos días, José Antonio Griñán escenificó ante las cámaras su renuncia a seguir al frente de la Junta de Andalucía. Fue casi conmovedor, de no ser por su absoluta falta de relevancia. Griñán compuso un discurso melodramático que pretendió incidir con una tragedia impostada, tan artificial que a Dexter casi se le hubiera caído una lágrima, en su condición de víctima política. De pobre bruja cazada en medio de un pogromo. Sin embargo, la incapacidad manifiesta de este hombre para transmitir alguna emoción con su paupérrima oratoria se tradujo en una pusilánime justificación de sí mismo que nadie recordará cuando esté sentado en el banquillo de los acusados por el fraude pantagruélico de los ERE.

Griñán deja como heredera universal del virreinato socialista de Andalucía a Susana Díaz. Cambio de guardia. El viejo dinosaurio saluda, marchito, al joven tiburón -que viene del latín “hila legítima del politburó”-. Los pretorianos del felipismo entregan la cuchara, acuciados por las consecuencias irreversibles de sus propias veleidades megalómanas. Hubo un tiempo en que se creyeron impunes, y soñaron con cabalgar eternamente a lomos de la codicia por las vastas praderas de la manipulación, y el interminable valle de la ignorancia deliberada del electorado andalusí. Quizá hoy, todavía y a pesar de todo, en Andalucía los socialistas todavía lo sean. Impunes, digo. No hay más que ver cómo siguen permitiéndose el lujo feudal de paralizar la actividad política de la región más deprimida de España mientras ellos dirimen sus particulares cuitas dinásticas. Es un fuero éste viejo y solariego, ganado con sacrificio y constancia de hormiga durante tres décadas de ominoso aclarado intelectual en una tierra, la que se despliega al sur de Despeñaperros, destinada a la indigencia cultural ad aeternum. Griñán lega el Trono de Hierro a una mujer, un asiento de espinosas puntas forjado con las cabezas de los dos millones de parados que siembran los campos de un lugar al que Quevedo dedicón, sin saberlo, su tratado sobre el ojo del culo. Seguramente a esto se referían los socialistas cuando, hace unos años, hablaban sin parar de la segunda modernización.

Parece que fue hace un siglo, pero hace menos de una década, y aun de un lustro, cuando el PSOE se agitaba bajo el mantra de la Segunda Modernización de Andalucía. Nunca supimos muy bien a qué se referían, probablemente por que jamás vimos la Primera. Aunque, no obstante, en ello puede que tengamos nosotros la culpa: lo mismo la Primera Modernización llegó mientras estábamos de cachondeo en la Feria de Abril, y no nos dimos cuenta. Y para cuando lo hicimos, habíamos acabado de despertar de la resaca y ella ya estaba allí, como el PSOE en el Palacio de San Telmo cinco minutos después de apagarse el eco del Big Bang. Deberíamos preguntarles a los delegados de la UGT, el sindicato socialista. Quizás ellos, entre raciones de gambas y barra libre de 2500 euros, la vieron de refilón, vestida de flamenca. ¡La Segunda Modernización de Andalucía! Fue, durante años, la entelequia propagandística más recurrente de unos tipos que, en el cenit de su ingenio más desaforado, desarrollaron el maravilloso lema que hoy verdea cual central nuclear soviética abandonada en mitad de Kazajistán: Andalucía, imparable. Seguramente tengan razón, y ya esté aquí la susodicha modernización. Una mujer al frente de la Junta. Joven, perfectamente conocedora de los entresijos oscuros de la política palaciega. Una cara nueva, que a fin de cuentas, es lo que el votante andaluz medio deseaba para acudir pronto a las urnas sin ese cargo de conciencia que algunas noches, entre programas casposos de Juan Y Medio y exaltaciones folclóricas a cargo de Eva González, le asalta durante un segundo de angustia en el que se cuestiona a sí mismo y se pregunta si quizá él también es culpable de algo. Menos mal que la novedad disipa pronto cualquier atisbo de reacción intelectual en los cerebros amodorrados.

A %d blogueros les gusta esto: